El Pastor José Antonio Galván, centro, posa para un retrato en el patio con algunos internos del Albuergue para Descapacidades Mentales que él dirige. - Foto de Cortesia Morgan Smith
Tesoros escondidos
Morgan Smith |La Voz de Nuevo México
Posted: Sunday, April 03, 2011 - 4/4/11
"Dicen que son basura humana", dice el Pastor José Antonio Galván, hablando de sus clientes o internos. "Pero yo creo que son tesoros escondidos".
Estamos en el desierto más o menos 20 kilómetros al sur de Ciudad Juárez. Es la ruta por Asención. No hay nada mas que edificios abandonados y chatarrería. De repente, aparece el asilo. O manicomio, como le decía Galván.
"Soy el único pastor en el mundo que tiene un manicomio para mi iglesia", decía Galván.
De afuera veo un edificio bajo, terminado a la mitad, hecho de bloques y sin pintar. En una pared tiene pintado el letrero 'Albuergue para Descapacidades Mentales'.
"Tengo 103 internos o pacientes aquí. Algunos han sido deportados de los Estados Unidos. Otros estuvieron viviendo en las calles de Juárez, comiendo basura. Otros más fueron depositados aquí por las autoridades porque casi no hay servicios en Juárez para los que tienen problemas mentales", explica Galván.
Él es un hombre grande con pelo gris y ondulado. Lleva traje negro de pastor pero con un broche muy interesante, algo que me recuerda de mis años de soldado. Es un broche del 'U.S. Special Forces'. Galván lo lleva porque uno de sus hijos es soldado en Afganistán con la compañía 7th Special Forces.
Tiene una historia difícil. Nació en Juárez pero se vino de joven a los Estados Unidos para trabajar en la construcción. Se casó, tuvo dos hijos y dos hijas y estaba ganando mucho dinero. Era un hombre muy hábil y sabía cómo levantar con grúa edificios grandes.
Pero empezó a usar drogas, y eso fue su ruina. Sirvió tiempo en la cárcel y después fue expulsado de los Estados Unidos. Al estar separado de su familia empezó a vivir en las calles de Juárez. Un día, dijo Galván, miró a un pastor que estaba orando y lo atacó con una botella de cerveza.
"No creía en Dios", dijo Galván. Pero el pastor tenía manos de acero y puso a Galván por el suelo cuando lo tomó por los hombros. "No podía moverme", dice el. "Estaba como clavado en el suelo por dos horas. Y eso me cambió. Por eso sirvo a Dios".
Después, Galván trabajó como pastor de las calles de Juárez. Y en 1986, empezó el programa Visión en Acción y el asilo en el desierto.
"Ahora soy el Pastor de los loquitos. Eso es lo que me mueve, estar con los loquitos. Mis niños".
Llegamos durante el desayuno. Elvira es la cocinera y tiene siete ayudantes, todos internos. Ellos cortan verduras para sopa, lavan las bandejas, sirven la comida. Es un trabajo enorme. ¡Son 300 comidas por día!
Muchos de los internos comen con sus manos. Hay una mezcla de hombres y mujeres, ancianos y jovenes. Pero hay también un sentido de familia, algo que yo no vi nunca en lugares más modernos como el Colorado State Hospital en Pueblo, Colo.
Algunos son peligrosos y se quedan en celdas. "Dios y medicamento", dice Galván.
"Amor y disciplina", añade Joshua Rosales, su ayudante, alguien quien también tiene un pasado difícil.
Nacido en Juárez, Joshua después vivió en Los Ángeles y fue miembro de una pandilla, los South Siders. Sirvió más de ocho años en una prisión de California, fue deportado y al igual que Galván vivió en las calles de Juárez. Estuvo a punto de morir por las drogas cuando las autoridades lo llevaron al asilo. "Yo tenía infecciónes tan serias que perdí unos dedos. No podía caminar. Tuve que estar en una celda unos meses. Sin el pastor Galván, yo hubiera muerto", cuenta Joshua.
Durante el día los internos tienen actividades. Por ejemplo, unos trabajan en la cocina con Elvira. Hay otros que lavan cosas como las cobijas, algo complicado porque no hay una lavadora. Para hacerlo tienen que traer agua de afuera y verterla en una bañera enorme. Un hombre entra con botas de goma y pisa sobre las cobijas para echar el polvo. Después los otros, trabajando en parejas, toman las cobijas de la bañera y las tuercen para exprimirlas. Luego tienen que cambiar el agua. Ponen agua limpia, añaden jabón y repiten el proceso.
También hay pintura y arte. Galván quería ofrecer clases de pintura y tuvo una profesora de arte que iba como voluntaria. Tristemente, su esposo fue secuestrado y ella se fue a El Paso. Pero es claro que algunos internos como Becky o Joshua tienen mucho talento.
¿Por qué — me pregunto yo — hay un asilo en el desierto, un asilo privado, apoyado con donaciónes privadas? Porque no hay recursos gubernamentales. En todo Juárez, hay solamente ocho psiquiatras, incluyendo dos que trabajan para Galván.
Juárez es ahora una ciudad que vive en dolor. En los últimos dos años, han matado más que 7,000 personas. Por cada muerto hay 40 personas en luto. También hay miles de huérfanos viviendo en tapias. "Niños de dolor, de odio", dice Galván. "Los valores espirituales se han perdido mucho".
Es una ciudad triste, brutal.
Pero gracias al Pastor Galván y a las otras personas que yo perfilé en articulos anteriores - Elenita Porras, Leo Enríquez, José Manuel Mascareñas, los voluntarios de Our Lady's Youth Center en El Paso, Carlos García y su hermano, Héctor de Santa Fe — hay esperanza.
Comuníquese con Morgan Smith a Morgan-smith@comcast.net. Morgan, un residente de Santa Fe, es un reportero y fotógrafo autónomo que viaja por distintos países y comparte sus historias con La Voz de Nuevo México.
You must register with a valid email address and use your real first-and-last name to comment on this forum. Once you've logged into the system, you'll be able to contribute comments. If you need help logging in or establishing your new user name and password, please write us.For information on our community guidelines and updating your username to meet standards, visit http://sfnm.co/sfnmforum.
All users are expected to abide by the forum rules and and be courteous to other users. Comments can be accepted up to eight days following publication. After that, comments can be read but no new submissions made. Send questions to webeditor@sfnewmexican.com
IMPORTANT: Comments must be posted under your own full, real name. Anonymous comments and those posted under a pseudonym can be removed. Please consult the forum rules. If you have questions, e-mail webeditor@sfnewmexican.com.