Caravana de Paz: Morgan Smith cuenta en primera persona lo que presenció en Juárez
Por Morgan Smith | La Voz de Nuevo México
Posted: Sunday, June 26, 2011
- 6/27/11
     
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"Bong. Bong." El sonido de la campana. Lento. Triste. Fúnebre. Estamos andando desde el Puente Lerdo hasta la Plaza Benito Juárez, más o menos somos 300 personas, una mezcla de juarenses y Estadounidenses que cruzamos de El Paso. Al frente hay una pequeña camioneta con una campana que dos mujeres están tocando lentamente.

Pasamos en silencio por una zona de tiendas abandonadas. No hay casi nadie por la calle. Después entramos a una zona de tiendas para novias. El contraste entre los trajes de boda con sus colores brillantes y el sentido de dolor que la muchedumbre emite es fuerte.

Va a llegar el poeta, Javier Sicilia. Ha venido con la Caravana por La Paz desde Cuernavaca donde fue asesinado su hijo Juan Francisco en marzo. Sicilia se ha dedicado a promover la paz en México desde entonces.

El día anterior a la caravana,

la cual se llevó acabo en Juárez el viernes, 10 de junio, me fui con el Pastor Galván, director del asilo en el desierto, a una rotonda cerca el aeropuerto en anticipación a la llegada de Sicilia en Juárez. ¡Que calor! Esperamos tres horas con un grupo de juarenses y prensa. Hombres y mujeres con carteles — grandes como banderas o pequeños — o simplemente fotos — denunciando la muerte o la desaparición de un miembro de la familia.

Hay, por ejmplo, la bandera del Comité de Libertad Madres con las caras de 13 mujeres que han desaparecido: Silvia, 11 Marzo 1998; Esmeralda, 2009; Fabiola,
2 de Junio 2011. Aunque hablamos mucho de las cosas recientes en Juárez, el número increíble de homicidios, la historia de las desapariciones y las muertes es de más de una década.

¿Qué pretende hacer Sicilia? ¿Qué puede hacer una sóla persona? Yo pienso que es importante protestar y dar voz a esos que no pueden, especialmente en el caso de Sicilia quien es una persona tan reconocida. Las protestas necesitan un líder.

El jueves cuando llega Sicilia, estabamos sobre un puente. Su coche pasa muy lento. Hay una muchedumbre, especialmente prensa con sus cameras de televisión, todos empujando para estar más cerca del coche. No pude ver a Sicilia, ni sacar su foto, ni hablar con él.

Hoy, viernes, 10 de junio, andamos en silencio — con excepción del sonido tan triste de la campana. Hay poca gente por las calles. No hay casi nadie en las tiendas de boda porque no hay dinero.

De vez en cuando se rompe el silencio con "El pueblo unido jamás sera vencido"; "El pueblo callado jamás será escuchado"; "Queremos hospitales, no queremos militares". Un hombre con flauta toca, "Cuando los santos van marchando".

Cuando llegamos a la plaza, llegan personas de todos lados. Una mujer en blusa verde tiene un cartel que dice "Justicia para Ana Isela", una profesora que fue arrestada injustamente, dijo la mujer. Otras pancartas llevan mensajes tal como, "Calderón, tienes el país hundido en violencia"; "Justicia para nuestros muertos"; "Es un mar de dolor nuestro desierto".

Aquí en Estados Unidos no se puede imaginar uno la enormidad de ésta tragedia.

En el 2009 hubieron más muertos, 2,663, en Juárez que
en New York, Chicago, Detroit,
Los Ángeles, Phildelphia, Houston, Baltimore y New Orleans combinado. En 2010, hubo
3,951 muertos. Eso se convierte en 329 muertos de cada
100,000 personas. En Nueva York hay seis muertos por cada 100,000 residentes.

A las 7:20 p.m. llega Sicilia rodeado por su equipo. Se mira muy cansado. Hay todavía muchísmo calor. Entre dos mil y tres mil personas lo están esperando. Él habla brevemente en una voz muy baja. Después hablan varias personas que han perdido miembros de sus familias.

Una mujer joven empieza a hablar sobre su marido muerto y de repente grita con un inmenso dolor, es inimaginable. Después, habla una mujer sobre su hijo muerto, gritando también. Estamos todos en silencio.

El sentido de dolor nos machaca con tristeza. Nadie puede hablar ni moverse.

A las 9 p.m. me voy caminando hasta El Paso, buscando el puente. Ha sido un día lleno de emociones — el sonido de la campana durante la processión tan fúnebre, los gritos de las mujeres.

Pero, ¿qué ha pasado? ¿Ha sido un éxito, una primera etapa en controlar la violencia? ¿Puede Sicilia, trabajando con muchos grupos con intereses diferentes, formar el pacto del cual él habla? Y, ¿está interesado el gobierno mexicano en sus ideas?

Lastimadamente los datos no son optimistas. Se registraron 19 muertos en Juárez el fin de semana que estuvo ahí la caravana. En Torreón hubieron 13 muertos la noche antes de la llegada de Sicilia.

Es importantísimo protestar, especialmente para los que han perdido tanto. Pero, ¿van a cambiar las cosas? No se sabe.

Comuníquese con Morgan Smith al Morgan-smith@comcast.net.





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