Café con letras: Cuba, 'una celebración de la noche'
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11/14/2009 - 11/16/09
El escritor Guillermo Cabrera Infante, envuelve al lector con el vívido recuento de las vidas plenas e interesantes de los cubanos en su obra, Tres tristes tigres.Tres tristes tigres, una novela publicada por primera vez en 1964, y reeditada desde entonces innumerables veces, obtuvo en 1967 el premio Biblioteca Breve de Seix Barral. En ella se relata la vida nocturna de La Habana de Batista - poco antes del estallido de la revolución - la cual es "una celebración de la noche, la noche insular y urbana" en la que los personajes principales no son los hombres y mujeres que aparecen y sufren y gozan en ella, sino la nostalgia, la literatura, la ciudad, la música, el cine y, por supuesto, la larga noche donde baile, sudor, sexo y ron, se entremezclan con las voces de los distintos protagonistas.
Cabrera Infante (Cuba, 1929), quien tras la llegada de Fidel Castro al poder en 1959, fue nombrado director del Consejo Nacional de Cultura. Cabrera Infante apoyó la revolución, pero al corto tiempo entró en conflicto con el régimen por cuestiones de censura por parte del gobierno y la actitud de Castro. En 1961 comenzó su exilio, que en 1965 se hizo definitivo al instalarse en Londres, donde vivió con su esposa y sus hijas hasta que murió el 21 de febrero de 2005.
Cabrera Infante nos advierte al principio de la historia que el libro está escrito "en cubano", es decir, en los diferentes dialectos del español que se hablan en Cuba. La escritura no intenta otra cosa más que atrapar los distintos tonos y formas, en particular el acento del habla de los habaneros y la jerga nocturna que, como en todas las grandes ciudades, tiende a ser un idioma secreto, que se funden en un sólo lenguaje literario.
Para muchos, su estilo se caracteriza por los continuos retruécanos, por el uso y juego de palabras y frases completas donde muchas veces lo más importante es el ritmo del sonido más que el significado mismo, agudezas, traslaciones idiomáticas, con los que intenta imitar la cadencia sincopada del jazz.
También por el dominio de los registros coloquiales de la lengua cubana, por un espléndido sentido del humor y por una gran cultura, manifiesta en la abundante intertextualidad de que hacen gala sus textos, pero muy en especial esta novela.
Por todo ello, adentrarse en la historia de Tres tristes tigres es, antes que nada, tener claro que no se trata de una novela convencional; el lector despistado podría quedar desencantado al no encontrar en ella una narración al estilo clásico: presentación, nudo y desenlace. Y aunque por supuesto existen los protagonistas, lo más trascendente no es lo que les sucede, sino la manera en que viven la vida. Es decir, la noche de La Habana con su rumba, sus músicos, sus cantantes de boleros, y la pasión con la que surcan ese periplo de la oscuridad al amanecer, inmersos en aquel trozo de tierra rodeada de mar donde sus sueños y deseos más profundos podrían realizarse al candente ritmo de una voz a capela que canta que la vida no vale nada sino es para amar y gozar.
Luis Horacio Heredia es un reseñista que reside en Santa Fe. Puede comunicarse con Heredia a luishh63@yahoo.com.mx.


