ALBUQUERQUE — Albert Rosales aprendió a bailar breakdance cuando estaba en un centro de detención juvenil cuando tenía 15 años de edad.
Al poco tiempo, él y un amigo estaban dando clases del baile acrobático del estilo hip hop a otros jóvenes detenidos en el centro.
"Cuando estaba en el centro, conocí a gente que siempre bailaba o intentaba seguir adelante," dijo Rosales. "Fue una buena curación mental, física y emocional. Puede ser que estés atrapado en un lugar, pero cuando bailas, no te sientes atrapado, sólo trabajas en tu baile."
Hoy en día, 11 años después, Rosales trabaja de consejero en Albuquerque High School y La Placita Institute, donde usa la cultura del hip hop en su trabajo con jóvenes en alto a riesgo de tener problemas intrafamiliares o con pandillas, drogas, y violencia.
Casi todos sus estudiantes son mexicanos, chicanos o indígenas y la mayoría son hablantes nativos de español.
Dijo que usa elementos de la cultura artística del hip hop —el baile breakdance, arte visual y rap— como medios de enseñanza para alcanzar a personas que no suelen responder a las tácticas estándares de la educación.
"Tienes que romper un ciclo de violencia y bailar breakdance es una buena manera de hacerlo. Estás compitiendo con ti mismo y descargando tu furia, pero de una manera positiva," dijo.
Rosales dijo que usa influencias de bailes aztecas cuando enseña el breakdance porque algunos pasos son muy parecidos. También usa la salsa para que los estudiantes aprendan límites, respeto, comunicación y confianza.
"Introduzco el hip hop y les acerca más a sus raíces y bailes indígenas que [sus antepasados] han hecho durante miles de años," dijo. "La salsa también es muy buena porque no es de un solo mundo o un solo baile. Es una mezcla de distintos ritmos y música inspiradas por una gran variedad de culturas latinas."
Para enseñar rap y escritura creativa, Rosales invitó a Mario Montoya, un productor musical y rapero de Albuquerque conocido como "Sol 1".
Montoya dijo que muchos de los jóvenes en sus clases crecieron en barrios llenos de violencia, pobreza, drogas y pandillas.
"Contaban historias bien locas sobre drogas y violencia antes de comenzar con la música" dijo. "Niños de 11 ó 12 años que se inyectaban drogas o veían a sus padres morir a tiros —todo tipo de locuras."
El rapero indicó que pasó tiempo con los jóvenes haciendo ejercicios de rap y arte de improvisación. Y, si bien admite que no es fácil enseñar rap porque es una forma de poesía, dice que el proceso sirvió bien para los estudiantes como una vía de expresión creativa.
"Hicimos ejercicios de jugar con palabras y líricos, y hablamos de cómo medir compás, contar sílabas y mantener un ritmo con el beat", dijo Montoya. "Nos divertimos, ¿sabes? Improvisábamos y nos reíamos. Por una vez se podía ver a los chicos felices, en cierto modo, por una o dos horas."
Como Rosales, Montoya dijo que el hip hop ha sido una influencia transformadora en su vida y expresó su confianza de que el arte pueda tener un impacto similar con otros jóvenes en peligro de descarriarse.
"Para los jóvenes a quienes les gusta la música del hip hop, o bailar breakdance, dibujar o pintar, si persisten en su intento, por medio de las luchas de aprenderlo, sobrevivirán y se encontrarán vivos y sin usar drogas", dijo Montoya.
Con su grupo, Durte Sol, Montoya dará un concierto el sábado, 16 de febrero, en el sexto Breakin' Hearts, un festival de hip hop con competencias de breakdance, música en vivo, una exposición de arte, talleres y un mercado libre para vendedores de todo tipo de artículos.
El festival tendrá lugar en Albuquerque, en el Student Union Building (SUB) de la Universidad de Nuevo México.
Cyrus Gould, el fundador del festival anual, dijo que el evento de este año se distingue por los talleres gratis, que se llevarán a cabo en el tercer piso del SUB, de las dos de la tarde a las cinco.
"Quiero fomentar un ambiente de educación en la comunidad de hip hop", dijo Gould. "El hip hop no se define por edad, ni género, ni raza. Cruza todas estas fronteras e, incluso, cruza las fronteras de nuestro país. Este evento está abierto a todo el mundo y es una muy buena oportunidad de llevar a tus hijos o tus abuelos para aprender todo sobre el hip hop nuevomexicano."
Uno de los presentadores en los talleres será Rosales, quien impartirá uno sobre el arte aerosol como una profesión.
"Mucha gente paga miles de dólares para este arte porque quieren un trozo de ello, pero no lo viven, sólo les gusta el estilo", dijo Rosales. "Yo quisiera exponer a los chicos a oportunidades para que no sientan que tienen que asistir a Yale University para tener la oportunidad de ganar dinero con su arte."
Bryan Gibel es estudiante practicante de periodismo y también se prepara para terminar su maestría en estudios latinoamericanos en UNM.